Juntos en familia o en grupo, realicen la siguiente lectura, poniendo mucha atención y comentando al final de la misma, si les gusto, que enseñanza les dejo, si creen que el final fue el adecuado o que hubieran hecho ustedes en su lugar.
Una Madre Emotiva
(Eva Lobatón de Chávez)
- No se nota a simple vista pero se ve y funciona como la mayoría de las madres pero la mía es diferente.
- Es una madre EMOTIVA.
- Ella hace las cosas que hacen las mamás: Te da de comer, Te abraza. Al atravesar las calles, no suelta tu mano. En las noches, te cuenta un cuento y te tapa.
- Pero algo pasa de repente. Es una cosa muy rara.
- Cuando menos te lo esperas, abre grandes los ojos y se le van llenando de aguas.
- Le tiembla un poco la boca hasta que…
- Guaaaaaaaaa!!! ¡Empieza a llorar! Llora y llora y después de un rato se le pasa.
- Ella no llora como yo, cuando se pega o se raspa las rodillas.
- Ella llora cuando escucha música o cuando le dan regalos. Papi dice que llora porque es muy emotiva.
- Cuando yo nací, mami se emocionó tanto que para atenderla, el doctor y la enfermera usaron los trajes de buzo que llevaba papi por si acaso.
- Todavía los guardan, porque saben que algún día yo podría tener un hermanito.
- La primera vez que fui a la escuela, mami me tomó del frutero la manzana más linda y la puso en una bolsa.
- Me peinó con mucha vaselina y me revisó detrás de las orejas para que fuera bien limpio.
- Caminamos hasta la entrada con toda naturalidad, pero cuando me iba a despedir… ¡empezó a llorar tan fuerte que parecía que estábamos en plena tormenta! Papi, que sabe resolver esos problemas, comenzó a repartir paraguas de colores.
- Así, los demás niños pudieron llegar secos a la entrada y las mamás se pusieron contentas porque estrenaron paraguas.
La maestra dijo entonces: “¡Veo que usted es una persona emotiva!”
- El cine es realmente especial. Casi todas las películas tienen una parte en la que mami llora.
- Pero papi, que sabe sacar provecho de esas situaciones, vende en la entrada unos chalecos salvavidas. En la compra de un chaleco, te llevas las palomitas de regalo.
- Así, por muy húmeda que se ponga la función, todos salimos flotando contentos.
- Cuando se casó mi tía Martina, hubo una fiesta con música y flores; todos nos pusimos ropa elegante. Todo se veía normal, hasta que mami empezó a llorar.
- El problema fue que las señoras se contagiaron. Lloraban también la abuela, la tía Conchita y una desconocida.
- Cuando las olas cubrieron a los invitados más pequeños, papi, que sabe manejar esos contratiempos, organizó una carrera de regatas.
- Al final de la fiesta, los invitados no sabían si la ceremonia había sido emotiva o deportiva.
- A principios del verano empezó la limpiada de la escuela. Había competencias de carreras, salto de altura, futbol y tiro al blanco. ¡Corrí Rapidísimo! ¡Brinqué altísimo! Pateé durísimo. Apunté con mucho cuidado. Al final me dieron una medalla.
- Estaba tan contento que corrí a ponérsela a papi, que sabe componer las cosas.
- ¡Entonces sí pasó algo tremendo!- Abrió muy grandes los ojos y se le llenaron de agua. Le empezó a temblar la boca y de repente… ¡Guaaaaaaa!
- ¡Papi se puso a llorar! ¡Y mami no estaba preparada para enfrentar esa situación!
- Entonces pensamos que la nuestra, toda, es una familia muy emotiva. Y sólo hay una cosa que se puede hacer con una familia toda muy emotiva…
- …Completarla corriendo a comprar el perro más llorón que tengan en la tienda!
- ¡Y eso sí que nos emocionó hasta las lágrimas!
FIN
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